Hoy, en un nuestra sección un corto, traemos una alocada historia en forma de comedia y a la vez de pequeño homenaje a las road movies (películas de carretera). Se trata de “Flesh mess“, un corto del realizador de cine canario Gabriel García.

"Flesh mess" de Gabriel García

Licenciado en Psicología, descubre de manera tardía su amor por el cine a través de una asignatura en la universidad. A la manera de Tarantino aprovecha el videoclub Escorpio donde algunos de sus amigos trabajan para extender su formación autodidacta y apasionada. Más tarde se matricularía en realización de audiovisuales y espectáculos donde cursó un año, para matricularse en poco tiempo en un “Master Universitario en Ficción en cine y televisión: Producción y realización” a través de la Universidad Ramón Llull. Paralelamente colabora en diversos proyectos no remunerados y lleva a cabo algún proyecto de documental de guerrilla con el que empieza a conocer la dureza de la creación a presupuesto cero. “Flesh mess” es su primer corto como realizador, y hoy tenemos la gran oportunidad de conocer muchos aspectos de este trabajo a través de su propio director.

Al final de los comentarios podrán disfrutar del cortometraje. Espero que les guste.

El origen del corto nace desde la visualización de un plano. El plano general con el coche en la inmensidad de un páramo. Ese imagen asaltando la cabeza con unas pequeñas figuras insignificantes peleándose fue tema recurrente con mi colega John cuando hablábamos de algo cómico“.

John Reyes y Diego Lupiáñez en "Flesh Mess"

Los planos generales sencillos me encantan. De hecho la sencillez, el estatismo de los planos y jugar sólo con los cortes de cada plano y apoyarse en el ritmo da mucho juego. Claro, también te acerca a una filmación “pobre” porque no puedes expresar más con los movimientos de cámara pero es entonces cuando debes explotar otros elementos. En este caso el ritmo que me dieron John y Diego me resolvieron esa carencia en muchas tomas. De hecho el plano mantenido desde el asiento de atrás del coche se aguantaba sólo por el juego de clown que estaban improvisando. En esa toma, todo sea dicho, tuve que dejar de mirar al visor de la cámara porque literalmente me estaba dando un ataque de risa y de aguantar casi me explota la cabeza, qué difícil es eso cuando tienes a esos dos cabrones delante improvisando. Qué bonito es crear desde los actores y contar con sus aportaciones. Muchos cortometrajistas no lo saben, pero los propios actores son muy rápidos creativamente en rodaje y cuando se puede aprovechar esa fuente, todo gana“.

Jhon Reyes y Diego Lupiáñez en "Flesh Mess"

Cada movimiento, cada frase y cada pausa que iban sacando sobre la marcha era natural. Eran reacciones que iban saliendo en función de lo que uno le daba al otro. Considero que ese detalle cómico fue lo mejor del corto. El resto fue una coreografia marcadas por ideas disparatadas que íbamos sacando a cada corte de toma. Una vez fabricaron sobre la marcha las acciones y los textos, se repitieron mecánicamente las acciones desde otros tiros de cámara para pensar en un montaje que luego pudiera reforzar el ritmo“.

John Reyes en un fotograma de "Flesh Mess"

El rodaje en sí fue rápido. Teníamos las condiciones de rodar “algo” en un día, una localización y luz día. ¡Esa es la pobreza del cine de guerrila!.

Tras meternos en un par de caminos de tierra absurdos que casi acaba el coche incrustado en una piedra concluímos que “la carretera de antes”, era “la carretera”. Nos enamoramos nada más verla, de hecho recreamos la escena tirando del freno de mano y gritando “¿¿Qué haces?? ¡¡no!!”, cuando el coche pasaba de largo… en fin“.

Al llegar ellos comenzaron a “prepararse” el vestuario y yo me volví loco por la zona pensando en tiros de cámara. Hicimos una microreunión delante del coche y se pactaron algunas acciones y algunos pasos por los que debía llegar. Ejemplo: “Estáis huyendo, no se sabe ni de donde ni por qué y tú Diego, conservas este maletín que es muy valioso”. El texto, el estilo de los personajes, su relación, las acciones dentro de cada toma, lo decidían ellos. Entonces por cada acción interna de cada toma, me iban obligando a anotar planos para después: Si les salió lo del volante y que virara hacia la derecha y comenzaran a discutir, me obligaba a mí después al plano exterior con el coche girando hacia un carril a la derecha y con el personaje de John gritando desde dentro del coche. Ese plano me resultó especialmente cómico“.

John Reyes y Diego Lupiáñez en un plano del cortometraje

La coreografía que se fabricó fue una mezcla entre absurda y cruel. Creo que no entra en ninguna categoría predefinida por los estilos cinematográficos del género de acción. Creo tampoco, que no entra en la parcela del hiperrealismo de las últimas tendencias que nos brinda el cine en estos últimos años, creo simplemente que es, ¿cómo decirlo?.. ¿una parida? ¿una frikada? ¿un experimento? sí quizás, pero de ninguna manera pretende destacar ni desarrollar un nuevo estilo de cine de acción y sentar cátedra sobre las formas, recursos y estilos de las coreografías y peleas en el mundo del cine. Necesitaba matizar esto, para evitar, confusiones y lecciones de cine desubicadas de algunos inesperados detractores de esta “frikada con colegas”. Que a todo esto me ha recordado a la peculiar anécdota de la llegada de la policía“.

Un plano de "Flesh Mess" de Gabriel García

Dos motoristas detuveron sus motos al lado del coche: “¡sí señor!. ¿los papeles del coche?, cómo no señor (tartamudeaba John con su ridículo gorro de papá noel y en calzoncillos. “Diego ¿dónde están los papeles del coche?..” Diego no se aclaraba. Mientras, el policía se tomaba un respiro se calzaba el cinturón con la cartuchera (y no me jodáis que esto no parece una escena de “Airbag”) y nos comenta: “Caballeros es que hemos recibido una llamada del 112 por denuncia de violenca de género.. ¿Hay algún problema aqui?”.. y entonces, en otro momento de genialidad del señor con el ridículo sombrero de papá noel dijo: “No, es que estábamos aquí enseñándole el sitio a nuestra amiga” y mientras balancea la mano delante de la cara de Diego señala hacia un precioso páramo de rocas y ramas secas. El agente, lógicamente, nos hizo arrimar el coche más adelante. “Dile que es un corto coño! no te lies!!” le dije a Jonh. El policía volvió y nos repitió que qué estábamos haciendo aqui y yo desde mi multiplicada timidez, dije desde el asiento de atrás y por lo bajini: “un corto!” miró hacia mí, bajé la ventanilla para que se me oyera: “cómo?” – “sí un corto que consiste en que él (señalando al gorro de papá noel) le pega a Diego, bueno!.. al otro.. y ya está..” (¿Cómo podia explicarle el argumento de algo que no existía, era improvisado y tenía como protagonista a John con un gorro y en calzoncillos?). La cara del policia fue un poema, tragó saliva y dijo “pues bien caballeros, tengan cuidado y no interrumpan la circulación” y se marchó. Dedujimos que en la distancia John tenía que ser el marido frustrado y Diego la chica.. en fin“.

Lisa Goertz en un fotograma del corto "Flesh Mess"

Esto fue otra razón más para agilizar el rodaje. Una vez terminamos de rodar el 90% de las acciones y textos improvisados desde el tiro de cámara del asiento de atrás del coche. Se fueron a por distintos planos que apoyaran el ritmo de la acción. Y el raccord, el necesario raccord. Tengo siempre el montaje en la cabeza en pleno rodaje es algo que tiene de bueno hacer cine de guerrilla e ir a lo “Juan Palomo”. Te obliga a esforzarte en varios apartados de la producción y no hay cosa más agradecida que los rodajes se hayan hecho concienzudamente pensando en el montaje. En este caso fue sencillo porque ya se había sacado una “tomas master” desde el asiento de atrás, el resto era que repitieran con precisión cada una de las acciones por cada tiro de cámara que se iba improvisando. El plano general ya estaba pensado pues perseguía mostrar a dos seres desgraciados en insignificantes en un páramo y dándose de ostias ridículamente. La idea del coche alejándose, fue otro “porque sí” y que quizás le daba un poco más de actividad y ritmo a la pelea antes de que esta agotara. La salida del maletero de la chica es el GRAN “porque sí” y no hay absolutamente ninguna justificación ni para su salida del maletero ni para los espectaculares globos que brotan del mismo como un carnaval de pasión y lujuria.. ejem!..

Un fotograma del cortometraje "Flesh Mess" de Gabriel García

Y hablando de justificaciones, valga mencionar el desastroso sonido que captaba con total claridad los “taponazos” de viento en el micro y que tuve que pelearme con la postpo de la toma del micro de cámara para camuflarlo, con la música, algún audio de foley y por supuesto con el texto introductorio. Ese fue mi mayor y estúpido alivio para no sufrir por el sonido: “Ese dia, hacia calor y viento, mucho, mucho viento”.. y “pa lante”. En el momento de los créditos con el personaje de John hastiado, el de Diego molido a palos y los coches de la gente pasando delante me descojoné vivo. Creo que conseguí que la cámara no temblara mucho!

¿Y quiénes son ellos? ¿De qué se conocen? ¿Por qué van el calzoncillos? ¿Y qué había en el maletín? ¿Por qué lo robaron? ¿Y de dónde huían? ¿Por qué tuvieron que robar el coche? ¿Qué hacía una chica en ropa interior en el maletero? y ¿Por qué estaba tan harto el personaje de John del personaje de Diego? … quizás hayan respuestas, quizás no…

Muchas gracias a Gabriel por sus palabras para elaborar este post. Le deseamos lo mejor en futuros proyectos.

Filmado con:
Cámara Canon 550D
Objetivos:
Tokina 11-16 mm, f2.8
Canon 50 mm, f1.8